sábado, 20 de diciembre de 2014

Amor deviene de amo

Te amo. Construcción lingüística difusa si las hay. Amar; verbo tramposo, canalla y hasta reaccionario. A simple vista, a vista miope, un te amo es un sentimiento intenso que implica cierta reciprocidad. Este acto de amor, a simple vista, parece desinteresado, inocente y hasta tierno. Amar, aunque algunos puedan tratarme de psicótico, es renunciar a la soberanía de nuestro cuerpo. Yo cosa, esclavo de la dramática o gramática, tejeré una bufanda y de paso una horca verbal para aniquilar el significado.
Pienso en un te amé. En la oscuridad del bostezo se dibuja un cielo con poquitas pecas albinas. Se chorrean las cadenas del lenguaje junto con la saliva. Ahora se ven, se chocan entre ellas y entre medio mi lengua. Inhablante, indecible, la hacen esclava del lenguaje. Se fabrican esclavos del lenguaje. Y después repetirnos, o mejor dicho, nos hacen repetir el eterno retorno, un mecanismo automático donde cada pieza encaja y cierra.
Me niego a mecanizar múltiples agujeros lingüisticos negros devoradores de objetos y sujetos. Quiero ser guillotina lingüistica y decapitar el lenguaje, la lengua y el diccionario.
Evolucionamos de los tartamudos, repetimos significados y no sílabas. Mal-digo a los parlantes y a los pelotudos y a los amos y a los amores y a los amorcitos que piten repiten repiten. Agramatiquemos un te amo, explotemos en una galaxia de esperma

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