sábado, 20 de diciembre de 2014

I


En el fondo del aire me sobrevive una voz
acurrucada y claustrofóbica
en la punta de mi lengua
tararea
el grito de la sangre
de mi verbo degenerado

Sin tiempo duerme
en la cesta de todos mis niñitos carniceros
quieren que la hagan cuerpo

que la hagan poesía.

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