sábado, 20 de diciembre de 2014

Trxnsmutar

Ese cuerpito de prostituta es un cuerpo asementado. Erigido, asementado y abanderado por el estado del semen. La patria y la paria. Ella se habla y se intenta convencer del poder del azar de crear monstruos. Ella y sus mentruosidades, ella y sus proxenetas, ella su reflejo y su ausencia y el silencio de la Patria más puta.
Le lloran sal y sangre todos sus agujeros. Paria, perra y poluta que quiere irse con el aire porque ya no sabe de espejos, no sabe cómo hacerse de noche para que quede impenetrable.
Se afantasma junto al espejo y vive. Y si se saca los huesos, y los músculos, y los tendones, y la carne y la piel y los lunares, y los tatuajes, y los golpes y los insultos y los silencios, y los ojos de los otros, y el maquillaje y los testículos… y si se saca tanto tanto, entonces qué queda?
Queda ese terror de género tan certero en los ojos, es como mirarse las manos hasta arrugarse los ovarios y queden dentro de un escroto.

Se nombra y estalla fulminada. Una extraña que anhela salir y matarla. Entre el espejo y el reflejo, todos los extraños que se esconden. 

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