sábado, 20 de diciembre de 2014

Grito carnívoro

Esta noche me traiciona el lenguaje que de inconmensurable ya no le queda nada. Me temo sin verbo para acariciar ese cuerpo de nene que come nenes. Se explota la palabra en mi lengua porque lo indecible debe ser besado, aunque mis labios sean guillotinas, enredaderas de carnes que me dejaron colgando besos olvidables.
Me sexuas rojo, rojo enfermo, y crudo, y carnívoro. Que no me quede nada de piel cuando te abrace y sea brasas y sea el infierno caminante. Me prometo desnudo y habitable, un poquito. Este dolor de niño solo puede ofrecerte su niñez de carnicero y lo primero, que fue el grito y nuestra injuria.  

No te quiero fiel, yo te quiero real.

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