Esta noche me traiciona el lenguaje que de
inconmensurable ya no le queda nada. Me temo sin verbo para acariciar ese
cuerpo de nene que come nenes. Se explota la palabra en mi lengua porque lo
indecible debe ser besado, aunque mis labios sean guillotinas, enredaderas de
carnes que me dejaron colgando besos olvidables.
Me sexuas rojo, rojo enfermo, y crudo, y
carnívoro. Que no me quede nada de piel cuando te abrace y sea brasas y sea el
infierno caminante. Me prometo desnudo y habitable, un poquito. Este dolor de
niño solo puede ofrecerte su niñez de carnicero y lo primero, que fue el grito
y nuestra injuria.
No te quiero fiel, yo te quiero real.
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