sábado, 20 de diciembre de 2014

Distorsión

A quién le importa la semántica de tu voz si mañana desaparecerá en el aire. Prefiero guardarme ese armónico que se escapa de tus labios, encadenarlo y plastificarlo en mis oídos para tener un leve recuerdo de las cenizas de un ruido perfecto. Tu susurro, mío ahora, muere inmediato.

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